Como cada vez que hago mi bolso y emprendo un alejamiento fortuito, del humo, la contaminacion, y la gente de mi ciudad, estoy por esa etapa melancolica, en la que me da tristeza despegarme de mi casa.
No, no es que no quiera, me muero de ganas y lo necesito.
pero siempre va a existir ese pedazito mio, que muere cada vez que lo sacan de capital y se aferra hasta con los dientes a mi casa!
todavia soy un nene chiquito.
"Era una noche sin luna..."
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