3.17.2008

Ja.

Se reía, tontamente..
Era la marca del dolor, ó tal vez una costumbre vana, estúpida e inexplicable.

Comprendí, que muy a su pesar, mi pesar, y el pasar de las horas, el tiempo, se detenía casi instantáneamente, en cada gota que golpeaba contra el alféizar..

Otra vez, reía, más fuerte algo nervioso, la percepción se hizo total... Los truenos azotaban la ciudad...

Me maravillaba su movimiento casí ritmico en la silla mecedora, la actitud tosca con la cual creia que sus pensamientos, ocupaban el mundo, y la melancolía en sus ojos..
Claro, era domingo.

El mundo brillaba en los ojos, y su cielo estaba gris.
Otra vez...

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