5.19.2014

La mirada del adíos.

Probablemente no me corresponda, pero me acosté, como todos los días y me di cuenta que no podía cerrar los ojos sin escucharte, sin pensar en vos, en tus últimos "pensamientos", en tus últimos días.
Y sentirme tan vació por dentro que el silencio fue oscuridad. Sentir que no era tu hora, que no era el momento.
Sentir la impotencia de ver como te fuiste. Como nos mirabas con tus ojitos, con miedo, libres de culpa, llenos de amor, inocencia. Tan puros. Tan azules.
Y la bronca que tengo de sentir que prácticamente te arrancaron. que las cosas pudieron haber sido diferentes...

De una u otra manera formaste parte de mi vida, y eso no me lo puede sacar nadie. Nunca.
Te voy a extrañar.

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